Animismos

Galeria Carme Espinet

Jordi Urbón llega al arte porque quiere atrapar las almas; ¿es que acaso el arte no ha sido, a lo largo de toda su historia, este instrumento especial? Pero lo que se ha querido atrapar en realidad era el cuerpo, el soporte del alma, porque sin esta envoltura no tenía sentido; es más: el hombre existía porque era «una realidad». Pero ahora somos plenamente conscientes de que existimos porque somos unas sensaciones y unos sentimientos y, esto, directamente, es muy difícil de retener.

Los condicionantes de Urbón son: una sensibilidad muy alterada, especialmente abierta a aquello que pueda afectar al ánimo —una de las provocaciones del alma—, que le motiva reacciones inmediatas, y la necesidad de unos procedimientos aptos para las respuestas que exigen rapidez ejecutiva, como son la técnica de la encáustica, que admite y exige aptitudes de respuesta súbita, en las que la plasmación matérica y la incisión gestual actúan casi aparejadas, y el collage, que permite la gestualidad espontánea, progresiva y sin necesidad de retrocesos ni añadidos posteriores.

Arnau Puig


Filósofo y crítico de arte