Paraisos

PARAÍSOS

Tener una casa es mucho más que tener un techo. Es disponer de un espacio propio, un lugar donde protegerse, descansar, convivir, formar una familia o, simplemente, cerrar una puerta y preservar la intimidad.

El artículo 47 de la Constitución española reconoce el derecho de todos los ciudadanos a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Sin embargo, entre ese derecho escrito y la realidad existe una distancia cada vez mayor.

El precio de la vivienda, los alquileres y la especulación han convertido una necesidad elemental en algo que para muchas personas resulta difícil, cuando no imposible, alcanzar. Incluso en las sociedades más prósperas, disponer de una casa —o simplemente de una habitación— puede llegar a convertirse en un privilegio.

Estas cuatro obras parten de esa contradicción. Casas de colores aparecen aisladas en paisajes aparentemente perfectos. No sabemos quién vive en ellas, ni siquiera si están habitadas. Son lugares deseables y extraños al mismo tiempo; pequeños paraísos construidos alrededor de algo tan elemental como disponer de un espacio propio.

Tal vez hemos llegado a una situación absurda: aquello que debería ser un derecho empieza a parecer un sueño.

Quizá el paraíso no sea otro mundo.
Quizá sea, simplemente, tener una casa en este.

Jordi urbón