




Tracucción español
«La vida es un soplo…»
«45 34 87». Obras de Jordi Urbón. Colegio de Aparejadores de Vic.
ANNA PALOMO
Vic. «Es un soplo la vida…», cantaba Carlos Gardel, y cita Jordi Urbón en el trabajo plástico que nos presenta en el Colegio de Aparejadores de Vic. Lo que podría ser una inescrutable combinación numérica es, una vez más, un paseo por determinados elementos de la vida.
Las obras que se presentan (tridimensionales, pictóricas o fotográficas) mantienen un estrecho contacto con los trabajos anteriores del artista: predomina el blanco, predominan los materiales sutiles y efímeros, predomina el discurso evocativo por encima del discurso narrativo…
El azar, como generador de situaciones inexplicables, es uno de los elementos básicos en la obra de Jordi Urbón y en esta exposición vuelve a tener un gran peso específico. La labor de este artista pasa por atomizar el comportamiento del hombre y reducirlo a su esencia. El trabajo de Urbón se infiltra en las fisuras de la realidad biográfica del ser humano y nos muestra la fragilidad y la temporalidad de cualquier convicción.
Por encima de consideraciones antropológicas, sociológicas, económicas, políticas o metafísicas que caracterizan el comportamiento colectivo, el artista se enfrenta con la esencia del individuo como elemento singular sometido a un incesante vaivén vital. El inefable destino determinista sufre los estragos del azar y este elemento consigue hacer aflorar todo aquello del ser humano en lo que no intervienen decisivamente ni la reflexión ni el conocimiento sociológico.
La pureza, la ingenuidad, la inocencia o las emociones son atributos poco deseables para un individuo que habita en una sociedad tan competitiva como la actual y que ha de proveerse de seguridad y autoafirmación. Precisamente aquellos atributos son elementos constantes en la obra de Urbón; elementos que obligan a la no permanencia, a la transición, al cambio; elementos en los que se basa la fragilidad de la existencia y la certeza de que «la vida es un soplo».